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Ya desde sus primeras declaraciones a la prensa, el 93 había dicho que en Argentina se sentía como en su casa. Quedó clarísimo. Marc Márquez dominó casi todas las pruebas y, durante toda la carrera del domingo, se sintió como en el patio de su casa. Tan cómodo y tan contundente fue la victoria que pasó la bandera a cuadros y recién a los 10 segundos pasaron el resto de las motos.

Detrás de Marquez, llegó Valentino Rossi, quien tuvo una gran tarde. Mantuvo siempre el mismo ritmo durante las 25 vueltas. Muy prolijo y constante. Corrió detrás de Andrea Dovizioso durante gran parte de la carrera y en la última vuelta lo atacó y le arrebató el segundo lugar.

Más atrás, Franco Morbidelli, Jack Miller, Maverick Viñales, Álex Rins, completaban un pelotón que fueron intercalándose durante toda la carrera. Cabe destacar la carrera que hizo el joven italiano Morbidelli con su Yamaha. Muy agresivo y fino. Hasta peleó mano a mano, por momentos, con su mentor y maestro, Valentino. Aunque, desafortunadamente, en la última vuelta embistió a Viñales y terminaron los dos en el piso.

La Suzuki de Rins estuvo a la altura de las circunstancias. Después de largar en una posición bastante incómoda y alejada de las primeras colocaciones, fue escalando hasta terminar en el quinto lugar, detrás del australiano Miller, quien ya no sorprende con sus buenas actuaciones.

Finalizó otra fecha del Mundial de MotoGP, una vez más en Argentina, en Termas de Rio Hondo, donde además de las motos el espectáculo estuvo en la afición y su fanatismo por Valentino y, en menor medida, por el joven español Márquez. En una carrera a pura frenada, curvas y aceleración, Marc dio una clase maestra. Próxima parada: Austin, Texas, también en continente americano.

Por: Maximiliano Cascasi

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