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Final Copa América 2016, primer penal de Argentina frente a Chile y la mandó Messi por encima del travesaño. Minutos después, tras la falla de Biglia, la selección chilena dirigida por Pizzi tenía en los pies de Silva la oportunidad de llegar en menos de un año a la gloria absoluta. Segundos después, luego de un zapatazo, los “Mapochinos” se coronaron en menos de un año, nuevamente campeones de América.

Cámaras, hinchas y espectadores del mundo pendientes de la celebración de Vidal, Alexis, Bravo y compañía. De pronto, la cámara principal de TV cambia por completo y desde el banco de suplentes de la selección argentina, veíamos a un Messi desencajado, contrariado, triste; ¡SÍ!, triste. Minutos después, en medio del campo, el crack del Barcelona lloraba desconsoladamente ante la mirada del mundo y el lamento de millones de argentinos y seguidores que, como él, sufrían una nueva derrota del diez argentino en una final.

A la par de aquella imagen y post renuncia abrupta de Messi a su selección, la mirada de la prensa deportiva era nada más y nada menos que Cristiano Ronaldo. De Estados Unidos a Europa, la noticia estaba en el evento Europeo del año. Tras unas mediocres primeras fechas, Cristiano, aparecía en portada tras un penal errado versus Austria, el micrófono de un periodista echado al agua y el doblete que clasificaba a Portugal por la ventana más chiquita a los octavos de final y posteriormente lo encaminó con un fantástico cabezazo y salto a lo Michael Jordan a una nueva final después de aquella derrota en casa frente a Grecia en el 2004.

Final en París, y los ojos del mundo con CR7, era su final, el sueño de niño en 90 minutos o más de lograrlo. Minuto 23 y todo se paraliza. El siete de Portugal y figura del Real Madrid enciende las alarmas. Su lesión y malestar eran más que evidentes. Se tira al campo y sus lágrimas a moco tendido conmovieron a todos incluyendo a sus más fieles detractores. Arropado por todos y en una muestra de compasión y ovación, sale del Stade de France con las manos en el rostro y totalmente frustrado. Su partido soñado había acabado.

El destino en menos de un mes nos regaló la imagen del dolor y el llanto de los jugadores más transcendentales de la última década. Me pregunto ¿vale llorar? Claro que sí. Ambos aman el fútbol, y sus lágrimas son parte de la derrota y la mala suerte de una lesión. Veo las imágenes del triunfo de Portugal y nuevamente aparece Ronaldo en escena. Veo nuevas lágrimas mezclado con la alegría de una nueva gloria. El llanto del niño que tiró su banda de capitán con rabia quedo en el pasado. Messi: tendrás tu revancha.

Por: @fioremc

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