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Mañoso e inteligente. Hábil y escurridizo. Así era Guillermo Barros Schelotto como jugador.  Hoy, “El Mellizo” es técnico. Esta sentado, cuando su personalidad se lo permite,  en el banco de Boca Juniors. Es el tercer conjunto que dirige. Tuvo un largo y exitoso paso en Lanús, y un fugaz y no muy feliz paso por el Palermo de Italia.

Guillermo llegó a un equipo que viene de obtener dos torneos el año pasado, pero no de consolidar un estilo de juego. Por eso su DT anterior, Rodolfo Arruabarrena,  tuvo que irse. Los desafíos en esta nueva etapa como cabeza de grupo son grandes. Desembarcó en una institución de la cual es ídolo. Jugadas y hechos inolvidables que Schelotto perpetró como futbolista están frescos en la memoria del hincha.  Los fanáticos esperan esa misma audacia en su nuevo rol.

El Lanús que dirigió Guillermo se caracterizó por ir siempre para adelante. De visitante o local, ese combinado iba a buscar los partidos. Esta cualidad de tomar la iniciativa también se requiere en un club como Boca-obligado a ganar siempre-.

La Copa Libertadores es el máximo objetivo del “Xeneize” este año.  El equipo jugó tres partidos en el certamen (2 de visitante  y 1 de local) y empató todos. Las chances de clasificar a octavos de final todavía están intactas. En el torneo local la cosa esta un poco más complicada. Boca está a 8 puntos de Lanús el puntero de su zona.

Schelotto se calzó el buzo de técnico “Bostero” hace escasos 10 días. Todavía no pudo imponer su impronta, pero los jugadores parecen comprometidos.  Hecho que se vio reflejado en el empate ante Bolivar en la altura de La Paz, Bolivia.

“Va a ser así hasta junio”, advirtió “El Melli” luego del empate 0 a 0 con River en el Monumental, donde Boca se defendió más de lo que atacó. No debe ser fácil agarrar un plantel de un día para el otro y saltar al rodeo con casi nada de trabajo. Un DT debe impregnar sus conceptos futbolísticos y generar la creencia necesaria para que sus dirigidos confíen en sus órdenes. Hacer esto en poco tiempo es un doble desafío.

Guillermo entiende de desafíos. Los gambeteó más de una vez con la siete en la espalda. Hoy estos obstáculos los tiene que eludir de saco y corbata.  Su fugaz llegada y la urgencia de resultados le juegan en contra, pero su carisma y talento a favor.

Por: @GTerrasini

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