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MessiHace algunas semanas una imagen recorrió el planeta. Un niño afgano de cinco años jugando al fútbol con una  camiseta de la Selección Argentina hecha con una bolsa de plástico. La casaca tenía el 10 de Messi en la espalda.

Afganistán es un país ubicado en el centro del continente asiático. Las guerras  y los conflictos sacudieron al territorio en los últimos años. Bombardeos de las tropas estadounidenses contra los terroristas de Al Qaeda y atentados en edificios públicos son postales comunes en suelo difícil de habitar.

“La vida no es color de rosas” esgrime una expresión. Criarse en Afganistán tampoco. Pese a todas las dificultades que conlleva nacer en ese país, los niños se las ingenian para ser felices. No les hacen faltan grandes juguetes, ni cines tridimensionales o consolas de video juegos. El hermano de Mustarza Ahmadi tomo una bolsa celeste y blanca, y con una fibra escribió un 10 y el nombre de “La Pulga” en el dorso de su confección.  Mustarza tomó una pelota y comenzó a dibujar las gambetas que crea su ídolo Lionel Messi.

El diseñador  de la casaca subió el video de su hermano divirtiéndose a Facebook y este se hizo viral.  Mustarza vive en la ciudad de Ghazni, lugar donde los rebeldes talibanes comenten ataques continuamente. En ese rincón del mundo no es posible comprar la camiseta del Barcelona, ni la de la Argentina.  Sin embardo, el fútbol llega por la TV. Es a través de la pantalla que el niño se hizo fanático de Messi. Las creaciones del astro le brindan felicidad, sentimiento raro de alcanzar si a la libertad se la cuarta por la intransigencia de los fundamentalistas.

Messi también conoció a Mustarza por la caja boba -elemento que está en ocasión se actuó de maravillas-. El Barcelona se puso en contacto con la Federación Afgana de Fútbol para enviarle dos obsequios más que especiales al jugador de cinco años.  

Mustarza recibió las camisetas del Barcelona y la Selección firmadas por su ídolo. La bolsa de plástico quedo atrás, pero habría que enmarcarla ¿Cuantos  sueños y deseos se esconden en ella? ¿Cuántas ganas de correr libremente?

Messi anotó un gol difícil de olvidar: la sonrisa de un niño en un sitio donde ese tipo de expresión escasea.

Por: @GTerrasini

 

 

 

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