Compartir

Nos encontramos en su consultorio de Cañitas. No es un experto de fútbol, pero sabe y conoce el ánimo y la conducta humana casi a la perfección. Elegante y sonriente nos invita a pasar. El médico psicoanalista Luis Gratch comienza a dialogar con depuntin.net para intentar enseñarnos como actúa la mente de los jugadores ante grandes desafíos.

En Argentina muchos varones sueñan con ser futbolistas, y dentro de ese sueño uno de los máximos anhelos es vestir la camiseta de la selección. “Integrar un seleccionado es un privilegio. Uno se transforma en un elegido.  Hay un cambio en la condición socioeconómica, en la popularidad, en la autoestima”, afirma el doctor. Pero no todo es color de rosas, Luis nos agrega que “la parte negativa es estar sometido a una situación de stress mucho más grande que un club pequeño, donde ganar o perder no tiene una repercusión tan grande”.

La palabra está en boca de todos.  Hasta algunos dicen que lo sufren, pero ¿Qué es el stress? “es la manera en que el organismo se adapta a presiones de exigencias externas.  El stress genera adrenalina, esto aumenta la frecuencia cardiaca y la respiratoria.  Estos factores son necesarios para competir”, nos enseña Gratch.

Este síntoma puede traer consecuencias peyorativas.  No todos los futbolistas se adaptan de la misma forma en los encuentros cruciales. “Si el stress dura mucho tiempo genera un agotamiento. El rendimiento baja y hay fatiga muscular.  Muchas veces nos preguntamos cómo puede ser que un profesional pateó mal un penal, pero saber que en el estadio hay 60 mil personas, que  te están viendo otros miles por la televisión y que en tu país el amor que sienten por vos los fanáticos  va variar por esa definición genera un stress enorme. Las personas que pueden manejar mejor el stress tienen un mejor rendimiento deportivo, por ejemplo: Maradona”, sentencia Luis, quien no duda en afirma que el clima de exigencia que tiene el alto rendimiento precisa apoyo psicológico.

Una crítica que se escucha comúnmente en la prensa argentina y en los hinchas es que Lionel Messi no juega con el mismo nivel que demuestra en Barcelona en la selección nacional.  El psicoanalista piensa y nos aclara: “Es muy difícil evaluar el rendimiento individual de un jugador despojado de un equipo. Cuando un jugador juega habitualmente con un conjunto hay un entendimiento, un nivel de empatía entre los integrantes  que es difícil que se dé cuando un grupo se junta un mes antes para una competencia”.

Gratch tiene un consultorio sencillo, pero agradable.  Sus diplomas y libros de lectura son protagonistas en el reducto donde los pacientes se abren y cuentan sus vivencias.  El médico continua hablando de “La Pulga” –foco de la mayoría de las ofensas cuando el seleccionado no consigue ser campeón-.  “Cuando una persona tiene condiciones extraordinarias, el público tiene una expectativa de rendimiento inusual.  Messi es un ser humano, tiene variaciones del entusiasmo, hay días que tiene menos motivaciones, hay días que las cosas le salen peor. El rendimiento de un jugador hay que evaluarlo en un periodo de tiempo”, esgrime. Además, agrega que “no conozco a Messi personalmente, pero creo que tiene una estructura de personalidad esquizoide. Muy metido para adentro, no es una persona muy hiperemocional, hiperdemostrativa. Nos sorprende ver a Messi festejar un gol.  No tiene el mismo grado de euforia que manifestaba Maradona”.

Por último, lo indagamos sobre el retiro de los jugadores.  “Todo es temporario en la vida. La juventud desaparece. Cuando una persona tiene un exceso de popularidad tiene que acostumbrarse a que en un momento esto va a desaparecer. Si no se preparó va a tener un padecimiento. Su ego va a dejar de estar alimentado. Entonces va a empezar a hacer cosas inapropiadas en busca de ese reconocimiento. Va a empezar a salir en las tapas de los diarios por pegarle a una mujer, porque tuvo hijos no reconocidos. La fama muchas veces produce adicción. Es muy difícil retirarse a una temprana edad. Los futbolistas deben pensar que otras cosas los apasionan. Muchos  se transforma en directores técnicos o en periodistas”, concluye.

Por: @GTerrasini

No hay comentarios

Dejar una respuesta