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OntivaroLlegar a la Primera División del fútbol argentino no es sencillo. Millones de chicos se prueban día a día en los diferentes rincones de nuestro país. En los equipos más grandes y también en los más humildes. Muchas veces, la mayoría debe luchar y tener paciencia para poder disfrutar las mieles del éxito. Ese ese el caso de Lucas Ontivero, un joven delantero que estuvo cerca de jugar en el Independiente de Ramón Díaz pero que debió partir al extranjero para demostrar toda su calidad.

Empezó a jugar desde muy pequeño y desde los 4 años su juguete preferido fue la pelota: “El esfuerzo y la pasión por el fútbol me ayudaron en los momentos más complicados”, comentó con alegría. Comenzó en San Lorenzo de Alem (equipo de Catamarca que actualmente está en el Federal A), se fue a Santa Fe y tuvo pruebas en España e Inglaterra. Pasó por el Mérida de México pero al tener problemas con algunos papeles reglamentarios, su representante Juan Manuel Arandilla decidió llevarlo a Independiente. Allí deslumbró a Ramón Díaz y el mismo riojano lo subió a Primera con tan solo 17 años. A pesar de no debutar en el torneo, su carrera tomó envión: partió al Galatasaray de Mancini y compartió plantel con cracks del fútbol como Drogba, Sneijder y Muslera, entre otros. Al tiempo probó suerte en Eslovenia y ahora comparte plantel en el Montreal Impact con Ignacio Piatti y Victor Cabrera.

Si bien Diego Maradona es su máximo ídolo, el joven jugador argentino tiene una admiración especial por uno de los grandes futbolistas de la historia actual de Boca: “Como yo salí de un barrio humilde lo empecé a seguir a Carlos Tevez. Me identifiqué con él y ahora es mi jugador favorito”. Aunque Lucas no se animó a compararse con ningún jugador, su representante lo interrumpió y explicó: “Los que lo conocemos sabemos que tiene algunas cosas del Kun Agüero y Mauro Zárate. Él nunca lo va a decir porque es muy humilde”.
Pasó por diferentes países y culturas, debió adaptarse a lugares que serían complicados para cualquier argentino y eso lo sufrió: “Donde más me costó fue en Turquía, el tipo de comida, las costumbre y la forma de ser de las personas es muy diferente a la nuestra”. Su explosión en el país fue tan grande que Ontivero no dimensionaba su fama en esa parte del mundo: “Cuando iba a comer tenía 5 o 6 que me pedían fotos y autógrafos, fue algo muy nuevo para mí”. El reconocimiento que no tuvo en Argentina lo logró a más de 13 mil kilómetros de distancia. La barrera del idioma fue otro gran problema para él: “Cuando llegué me saludaban por Twitter y yo hacía retweets, pero no sabía que eran insultos al clásico rival, Fenerbahçe”, comentó distendido y entre risas.

Los hinchas argentinos y turcos son parecidos y lo malo se exporta: “En un partido del Trabzonspor empezaron a romper las sillas y a tirarlas a la cancha. Rompieron casi todo el estadio. Durante otro partido le
pegaron un tiro al chofer del Fenerbahçe”
.

La violencia que tenemos acá también la vivió allá. Aunque nunca tuvo un problema serio y siempre fue muy querido por la gente, pasó por momentos difíciles: “En el Galatasaray, tuvimos como 4 o 5 partidos que no podíamos ganar y la gente te quería matar. Te esperaban afuera o cuando salías a comer te veían y te empujaban”.

Su corta pero rica carrera en el fútbol internacional hizo que la vida lo acercara a jugadores que solo vemos por televisión, como Didier Drogba: “La humildad que tiene lo hace más grande. Es una persona maravillosa”. Ontivero recordó una noche en la que se dio cuenta con quien celebraba sus triunfos: “Un día le ganamos al Fenerbahçe y fuimos a festejar a un boliche. Estaba con mi primo, nos mirábamos y decíamos ‘de salir en Catamarca a salir con Drogba’”.

El actual jugador de Montreal Impact aseguró que, en caso de jugar en Argentina, solo lo haría en un equipo: “Me quede con la espinita de poder debutar con Independiente, ese año y medio que estuve ahí le tomé mucho cariño”. Por último, se animó a pensar en grande: “Mi sueño es llegar a la selección argentina”.

Por: @Pablospezzano

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