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Los dos más grandes de la última década vuelven a cruzarse. Pero, esta vez, no fue dentro de un campo de juego ni por problemas de ego. Tras la gala del Balón de Oro, la estatua que honra al crack portugués fue escrachada con el apellido de Messi y la número 10 en la espalda. El monumento, que mide 3,40 metros, está ubicada en la ciudad de Madeira, donde nació el luso.

La hermana de Cristiano, enojada y angustiada por el acto de vandalismo, publicó en las redes sociales: “Esto es obra de algunos frustrados salvajes que merecerían vivir en medio de personas que no se respetan y no saben vivir en sociedad”. 

La rivalidad entre los dos genios del fútbol mundial crece día a día y sus fanáticos parecen olvidar que son simples protagonistas del deporte más popular del mundo.

Por: @Pablospezzano

 

 

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